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Cambiar o morir

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La única constante es el cambio continuo, esa es una máxima que se conoce en negocios, las tecnologías, metodologías y el consumidor cambian, evolucionan, mejoran, se complejizan, los contextos cambian, las formas, la comunicación. Una pieza grafica publicitaria de los 50 ahora sería ampliamente criticada, el conocimiento avanza, pero algunas industrias no siempre se suben al carro del cambio, por ejemplo, en Chile se siguen utilizando los focus groups para testear campañas o medir el impacto de nuevos productos, o las encuestas, ampliamente criticadas por ejemplo para las elecciones presidenciales pasadas, también las de Estados Unidos donde solo 1 daba a Trump como ganador, acá se equivocaron en todo, y todas fallaron, cada director o gerente tuvo que salir al paso a justificar su fallo, escudándose en que por lo menos a algo le acertaron, habría segunda vuelta, y para eso no se necesita un estudio de plaza pública, el gran problema se ve en los clientes, frustrados por no obtener nuevos resultados en estas metodologías, el gerente que ya sabe cuáles serán los resultados probables y no descubren nada nuevo, e incluso algunos gerentes de marketing usan los focus groups como expiadores de culpas, así sus resultados negativos no se basan en su gestión sino en el mal diseño del estudio.

Al final las marcas están necesitadas de un cambio de paradigma brutal, el big data entrega como su nombre lo indica una cantidad enorme de datos que procesados de una forma inteligente, small data, pueden entregar datos de conducta que pasan de la verbalización. El análisis de los datos de comportamiento ayudan a las empresas a tomar mejores decisiones y optimizar sus presupuestos. Lo mismo ocurre en digital, los tests en paralelo que miden diferentes resultados de conversión pueden ayudar a optimizar los recursos, y para hacer las pruebas necesitas muy poca inversión, pero hay algo más profundo, que no todas las marcas están utilizando, el estudio de la conducta del consumidor desde la compresión del subconsciente, el famoso Neuromarketing o el Consumer Neuroscience, entender la mente del que compra, esto no es nada nuevo, pero su uso no es tan popular, y esto no es debido al costo, los estudios cuestan cada vez menos, como las tecnologías, tampoco el tiempo de ejecución de los estudios, que bien coordinados pueden ayudar y estar detrás de lanzamientos, cambios, creación de campañas, etc, tampoco a sus limitaciones, ampliamente reconocidas e incluso la complementariedad de herramientas y metodologías permite un enriquecimiento de los resultados. Todo está basado en los paradigmas tradicionales que tienen a las empresas chilenas en estancamientos prolongados sin innovación,  pensar que se pueden evaluar los atributos asociados a una marca antes de cualquier desarrollo, después medir el impacto emocional y visual de los estímulos de marketing, publicidad y comunicación o finalmente su aplicación y bajada al punto de venta dan una basta comprensión de la conducta humana. Pero el problema no está en la herramienta, sino en la poca adopción de parte del cliente, necesitamos cambiar, innovar y sobrevivir, necesitamos un cambio de paradigma, entender que lo verbalizado por el cliente no es tan real, que no podemos confiar en su memoria, tampoco en los paradigmas tradicionales de marketing y publicidad, necesitamos entender, medir e iterar.

Necesitamos un cambio, necesitamos medir, y no podré sacar de mi mente la tomadora de decisión de una marca importante que tenía miedo de usar nuestros estudios porque invalidarían los anteriores y su trabajo, siendo que nosotros queríamos complementar y optimizar, necesitamos un cambio urgente, o pronto sus marcas dejaran de existir.

Por Miguel Angel Ruiz / Ilustración Matias Bello