¿Innovación o creatividad?

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Se puede ser infinitamente creativo y nada de innovador, tener la cabeza llena de ideas y no concretar ninguna.

Esta confusión entre innovación y creatividad, a pesar del avance y penetración de los lenguajes y conceptos a nivel corporativo, sigue obstaculizando la innovación en las empresas.

La gente cree que para innovar basta organizar unos cuantos talleres y hacer un brainstorming para generar ideas rápidamente, de cualquier tema. Algunos compran un típico libro de autoayuda con título “101 técnicas de creatividad” o similar y creen que les será más fácil innovar si aplican esas técnicas; otros organizan “hackathones” o torneos con emprendedores o startups en el ecosistema, y después no saben qué hacer con las ideas que reciben; hay quienes hacen concursos de ideas con todo el personal, “echando las redes” para ver si cae alguna idea disruptiva, pero reciben muchas ideas incrementales, livianas y de limitado impacto, que después hay que procesar y evaluar, con muy bajo aporte real al negocio. Este problema incluso genera rechazo en los equipos directivos, manifestado en la típica frase que todos escuchamos: “mucho post-it, nada de resultados”.

Esta confusión conceptual no es una dicotomía, obviamente. Si voy a innovar, necesito ideas creativas para hacerlo. El problema es otro: la productividad creativa puede ser muy alta, pero casi siempre nos saltamos a la idea sin una comprensión previa y profunda del problema o la necesidad. Tampoco hemos instalado una capacidad formal y sistemática para procesar esas ideas (evaluar, seleccionar, incubar, acelerar) y luego implementarlas para cosechar el retorno prometido.

“Muerte por exceso de post-it: el resultado de confundir creatividad con innovación”

¿Queremos muchas ideas, o pocas pero buenas? ¿Buscamos que mucha gente participe en estos procesos y así contribuir a una transformación cultural, o preferimos trabajar en forma selectiva con gente especializada o de alto nivel para levantar unos pocos proyectos más disruptivos y de alto impacto?

Nuestra experiencia instalando capacidades para innovar en empresas medianas y grandes en Latinoamérica demuestra que confundir creatividad con innovación tiene un impacto muy negativo sobre la sustentabilidad de las iniciativas de innovación en las empresas. Nos quedamos generando ideas pero no implementamos, y los resultados no llegan. Si no se supera este problema, se generan altos niveles de frustración, y los altos ejecutivos pierden la paciencia… con toda razón. Si no logramos hacer innovación con resultados, y lograr una tasa razonable de conversión de ideas a innovaciones, no habrá mas apoyo directivo a estas iniciativas.

Por Guillermo Beuchat, socio TRANSFORME Consultores