La digitalización debe ser la base de todo, el ADN de la empresa

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Por: Bruno Rovagnati, Senior VP &  Managing Director de R/GA para América Latina y egresado del ITBA

Al parecer el fenómeno de la transformación digital es una tendencia mundial, que impone la obligación de adaptarse a las demandas de un mercado impaciente. En chile, el proceso no ha sido fácil. De hecho, actualmente, sólo dos o tres de cada 10 empresas tiene un plan integral de transformación digital, que concierne a las primeras etapas de adopción, desarrollo y crecimiento.

La digitalización debe ser la base de todo, el ADN de la empresa, si desean mantener la competitividad en la nueva economía digital. Un fenómeno que observamos, es que las empresas más exitosas del mundo, son de origen digital. Por ejemplo, el caso de Next, que presentó el banco brasileño Bradesco, una nueva forma de interactuar con una organización bancaria sin estructuras físicas ni sucursales, y con reducidos costos de servicio para el cliente.

No se trata de la digitalización de un banco tradicional, tampoco es un homebanking. Es otro concepto de banco, pensado desde cero, que no busca mejorar las prestaciones digitales de Bradesco sino generar nuevas funcionalidades a través de un servicio distinto. Su mismo nombre habla de lo que viene, y de allí se debe interpretar el cambio cultural que está por delante.

Este proyecto que lideró R/GA, comenzó hace tres años, cuando los responsables de este emprendimiento interpretaron que el mercado iba rumbo a la desintermediación, y pensaron este nuevo concepto de banco con el objetivo de establecer al usuario como centro de su estrategia.

Los usuarios, hoy tienen otra percepción de la velocidad, la rapidez, la instantaneidad. Incluso tienen otro concepto sobre el dinero, que modela y define servicios e interfaces. Hoy el millenial o el nuevo consumidor que cuenta con dinero, no sale de viaje con 9.999 dólares en el bolsillo sino, con bitcoins. No está acostumbrado a ir a un banco ni le gusta tener una billetera. Quiere que las cosas se resuelvan y vayan hacia él, no al revés.

Lo que debemos comprender  en primera instancia es que, si no emprendemos el camino de la transformación digital financiera, no hay futuro. El gran interrogante es cómo nos preparamos para que eso suceda.