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La Otra Historia

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“Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa”, una gran frase del novelista y ensayista francés André Maurois. De hecho, hasta su nombre tiene otra verdad, porque su verdadero nombre es Émile Herzog. Es decir todo tiene su lado B, como toda historia.

Hoy estamos inmersos en un estallido social a nivel mundial, donde todo el mundo quiere contar su verdad, pero he ahí la gran cuestión, ¿cuál es la verdad sobre determinado asunto o acontecimiento? Todo dependerá de nuestro punto de vista y estado emocional, en otras palabras, de lo que queramos ver.

De hecho, la fotografía tomada por Peter Nicholls de la agencia Reuter nos demuestra que todo tiene un sentido dependiendo del ángulo que se le vea. Nicholls creó una euforia con tan solo un encuadre, donde se ve un acto de rebeldía del príncipe William a la salida del hospital donde había nacido su tercer hijo. En redes sociales fue una tormenta de comentarios que lo tildaron de obsceno y otros más eufóricos alababan por fin un acto de rebeldía del príncipe conservador. Pero tal como lo comentábamos toda historia tiene otra historia y siempre es bueno ver esa historia desde otros ángulos para no quedarnos con una verdad absoluta. Porque no fue un acto de rebeldía, ni grosero, ni menos obsceno, sino más bien la otra historia contaba que el príncipe William le decía al mundo que nació su tercer hijo (foto tomada por un fotógrafo de la agencia AFP).

Siempre hay otra historia, lamentablemente muchas veces nos quedamos con la que nos causa una enorme impresión y nos cuenta una historia más seductora y potente. Sin embargo, eso puede terminar afectando a una persona o una marca.

Va a depender de nuestro estado emocional, del contexto o del momento en el que estemos inmersos el significado que le demos a una imagen o situación, porque nacimos para asignarle un significado a todo. Mariano Sigman, doctorado en neurociencia en New Work y autor del libro La Vida Secreta de la Mente plantea que “es propio de la mente humana asignar creencias y crear explicaciones narrativas de lo que observamos”. Aunque muchas veces ni siquiera nos tomamos un tiempo para analizar una historia o relato y la comentamos y compartimos dando un veredicto sin tener demasiados antecedentes, porque hoy se le da mucha más importancia a quien retransmite la historia, más que a la historia en sí.

Ahora bien, es importante que comprendamos de tener una buena historia que contar porque tal como lo dice el neuroeconomista Paul Zak, “nuestro cerebro estará diseñado para comprender historias”y no datos. Por eso, es importante saber cuál es la otra historia que se contrapone a la primera historia que nos cautivó para así poder tener distintos puntos de vista. Toda historia tiene un efecto espejo en donde las personas se pueden identificar, pero ese efecto espejo puede variar dependiendo de si estamos enojados, si nos sentimos felices, si consideramos que una causa es justa o injusta, etc, etc y etc. Lo importante es entender que un relato es un fenómeno comunicativo cambiante, en el cual influyen las conductas, los sentimientos, los argumentos y sobre todo el tipo de persona que seamos.

No siempre la primera historia es efectiva, sino a veces puede terminar destruyendo a una persona, una marca o una nación. Por eso, siempre hay que saber cómo piensan las personas y su percepción ante una determinada situación; saber cuál es la o las historias que concuerdan con el pensamiento y percepción de las personas para así tener su adhesión y finalmente saber qué reputación tiene el protagonista principal de la historia que estamos observando. Tal como pasó en la foto del príncipe William, un personaje conservador, reservado y familiar, que en el nacimiento de su hijo levantó su mano para ofender al mundo (primera historia), lo que provocó rechazo y la sorpresa de otros, pero que simplemente le contaba al mundo el relato positivo del nacimiento de su tercer hijo (la otra historia).

Recordemos, siempre hay más de una historia y antes de tomar partido por una, veamos desde distintos ángulos y hagamos nuestra aquella historia que nos genere un sentido a nuestra vida.

Por Claudio Seguel, CEO Brandstory