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Marca País Chile, un nuevo giro para volver a creer y crecer

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La imagen de una marca país, como la de cualquier otra marca, depende netamente de la percepción que existe de parte de sus audiencias hacia ella.

De forma macro, en cuanto a un país esto podría dividirse bajo dos grandes miradas: La primera, desde la visión formada sobre Chile por el público general –interno y externo-, el que está profundamente sometido a las comunicaciones muchas veces “amarillistas” que buscan remarcar diferentes aspectos de las demandas sociales pero más desde la forma que desde el real fondo, cosa que se da con mayor facilidad en un país que en su historia reciente ha estado marcada por grandes episodios políticos violentos.

A lo anterior, sumemos las fake news. Esto genera un ambiente propenso para una sensación de miedo, crisis, alerta y por lo demás, gatillador de ansiedad.  Gran error sería con esta audiencia hablar desde lo meramente racional, los números, la data dura ya que no es tangible en el día a día de las personas. Aquí el cambio tiene que venir con un relato sencillo, entendido por todos, que apele transversalmente a la emocionalidad de las personas, que nos hable de las oportunidades, cualidades y aportes futuros positivos que pueden nacer desde distintos lugares de Chile.

Una segunda mirada es la de las audiencias “informadas” ligadas al mundo de las inversiones. Estas audiencias pese a estar sometidas igualmente a las mismas comunicaciones que el resto de las personas, además hacen un cruce entre lo emocional y lo racional con una tendencia clara hacia variables más duras para medir riesgos de inversión tales como: potencial de crecimiento, gobernabilidad país, estabilidad social, inflación, endeudamiento futuro, tasas de interés, medidas del banco central y muchas otras. Por ende, el relato aquí debiese estar principalmente asociado a la proyección futura de Chile, oportunidades de inversión en diversas industrias y el apoyo a una sociedad que está en plena evolución. Sin embargo, no podemos olvidar que esta audiencia está compuesta de personas, por lo que su ansiedad debe ser atenuada con el apoyo de mensajes emocionales que se relacionen al mundo inversionista.

Por último, algo queda claro: está crisis necesita contención comunicacional para que la percepción que existe sobre el país no se vea empañada por la ansiedad generada en un corto periodo de tiempo. Un país necesita proyectarse y la comunicación puede apoyar su imagen, pero en definitiva es un trabajo de todos los actores de la sociedad.

A Chile lo están mirando con mucha atención este último mes y medio. Necesitamos dar un giro con foco en sus públicos específicos, para que estos vuelvan a creer y Chile vuelva a crecer.

Por Sebastien Leroux, Executive Director de FutureBrand