Masificación de las redes sociales: Los relatos irreales de ayer son las Fake News que conocemos hoy

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Ni Julio César nació por cesárea, ni Marco Polo introdujo la pasta en Europa, ni Napoleón era enano, ni Einstein sacaba malas notas en matemáticas. La historia de la humanidad ha estado desde siempre llena de noticias falsas, las que hoy utilizan redes sociales para masificarse.

Según datos de la última encuesta internacional We Are Social, más 14 millones de usuarios chilenos son parte de la gran red social llamada Facebook, sitio web cuestionado hace un tiempo atrás por la gran cantidad de fake news que se difunden en él. Pero este no es el único ni el primer lugar donde ocurren, ya que las noticias falsas existen siglos antes de la invención del Internet.

Creadas con la intención deliberada de manipular la realidad, desprestigiar o engañar, las fake news no son algo nuevo. Y aunque raramente los encontraremos en un libro serio de historia, su aceptación social es amplia y forman parte del imaginario popular, habiendo sido transmitidos de generación en generación.

En esencia, las noticias falsas no han cambiado su objetivo: tratar de influir en las decisiones y los comportamientos de las personas para obtener cualquier tipo de ganancia, ya sea económica o política, cambiando el curso de los hechos. La diferencia es que en la actualidad, como señala el sociólogo catalán Manuel Castells, contamos con Internet que permite, por primera vez en la historia, la comunicación de muchos a muchos en tiempo escogido y a una escala global.

Las noticias, verdaderas o falsas, se multiplican de forma exponencial distribuyéndose de forma inmediata por todos los canales habilitados por la compleja estructura de conexiones que dibuja la geografía de Internet. Una red de redes que se despliega por todos los ámbitos de nuestras vidas, lo que ha terminado convirtiendo al fenómeno de las fake news en una problemática con categoría de máxima relevancia en las agendas de todos los países.

“Al aceptar que las fake news son, básicamente, la penúltima fase evolutiva de una insana acción arraigada en las sociedades desde la antigüedad y, por tanto, con muy compleja posibilidad de erradicarla en su fase de producción, debemos convenir que cualquier posible capacidad de contener y mitigar las fake news pasa a estar en su fase de difusión”, explica José Ignacio Porras, director de la consultora ARSChile, dedicada al análisis de redes sociales.

En palabras más simples, se debe localizar a aquellos actores que producen este tipo de noticias e identificar cómo se proyectan sus conexiones con el resto de actores de la red, para analizar su capacidad de difundirlas de forma directa e indirecta.

¿Cómo mitigar y contener el efecto fake news?

Una de las herramientas más promisorias para enfrentar a las fake news desde esta perspectiva es el análisis de redes sociales. “Esta metodología formada desde los aportes de las más variadas disciplinas académicas, como sociología, matemáticas, psicología, entre otras, para conocer, representar gráficamente y analizar las propiedades de las estructuras que se forman de las relaciones continuadas entre diferentes tipos de actores, sean estos personas, organizaciones o computadores”, comenta el director de ARSChile.

Según Porras, la principal virtud de este análisis es que permitir aterrizar, a través de diferentes tipos de visualizaciones, lo que en la mayoría de casos solamente tiene condición de metáfora, la idea de red. A partir del acceso a determinados datos sobre las interacciones entre usuarios de redes sociales y procediendo a su posterior procesamiento, se puede obtener grafos o representaciones gráficas bien completas de los actores que son parte de la red y el tipo de conexiones que tienen entre ellos. Asimismo, calcular un conjunto de indicadores que nos permita su caracterización”, agrega.

De esta forma descubrir cuáles de los actores son los más centrales o los más periféricos en función de sus vínculos con el resto, cuáles se encuentran conectados directamente entre ellos conformando cliques o subredes con capacidad de condicionar al conjunto de actores, que actores operan como puente articulando la red.

“En suma, el análisis de datos es una mirada analítica que nos va a permitir, tomando en consideración las categorías que tenemos sobre el tipo de noticias que producen cada tipo de actor, poder formular estrategias para contener o mitigar aquellos que, en razón de su entramado de relaciones, tienen mayor capacidad de difusión”, concluye el director de ARSChile (arschile.cl).

Por Zimplepr