Nunca te robarán los sesos.

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Así como van las cosas, algunos quedamos admirados y también asustados al ver cómo la tecnología y la robótica nos reemplazan cada día más en nuestras habilidades, conocimientos y tareas.

Así como van las cosas, muchas de nuestras destrezas y talentos están siendo superados por máquinas que hacen mejor y más rápido aquello por lo cual nos pagan y contratan.

Así como van las cosas, incluso nuestras pasiones, aquello que ha unido y dividido a la humanidad, es posible que desaparezca de un día para otro.

Como dice Yuval Noah Harari, en su libro Homo Deus, un humano, como cualquier animal, vive en un mundo de objetos físicos (rocas, ríos, plantas…) y como cualquier animal, tiene un lenguaje para comunicarse. Sin embargo, el lenguaje humano es el único capaz de crear ficciones, cosas que no están en los objetos ni en las emociones, como el dinero, los mitos, los dioses.

¿Y para qué sirven las ficciones, un dios, una bandera, un partido político, o unos colores deportivos? Para conseguir cómodamente una fuerte unidad colectiva.

Hasta hoy, de alguna u otra manera los seres humanos han sobrevivido por su habilidad para crear mitos y contar mentiras.

Asimismo, la publicidad ha sido capaz de crear conceptos e historias respecto a los productos que elegimos y de los cuales muchos aún somos incondicionales. Esta habilidad de los seres humanos de crear dioses y lograr adeptos, también ha ayudado a la supervivencia de grandes marcas más allá de lo racional y de sus características cualitativas.

Pero a partir de Internet y el avance de la tecnología, los seres humanos sin darnos cuenta empezamos a dejar que sean los algoritmos quienes toman nuestras decisiones. Estamos ante una nueva religión llamada Dataísmo, en palabras de Noah, “los datos predicen tormentas, recomiendan tratamientos médicos, reconocen la música que nos apetece escuchar…” Y desde luego, nos ayudan a elegir nuestras marcas.

Cuando tu Smartphone te conozca mejor que tu mismo ¿seguirás escogiendo tu trabajo, a tu pareja, a tu presidente? Cuando la inteligencia artificial nos desmarque del mercado laboral ¿encontrarán los millones de desempleados algún tipo de significado en las drogas o los juegos virtuales?

Así como van las cosas, todo indica que los robots nos van a reemplazar en gran parte de nuestras funciones. En la reciente Feria Adobe Mac en Las Vegas, daba gusto y susto ver las diferentes propuestas digitales a actividades habituales de nuestra profesión: Crear avisos, logos, ilustraciones 3D, videos, impresiones corpóreas, y múltiples soluciones haciendo algo tan simple como apretar un botón para tareas que ya con la llegada de photoshop nos parecían lo suficientemente sencillas.

¿Significa esto que de ahora en más la publicidad será creada y producida por seres digitales?

Quiero pensar que no. Quiero creer que nos podrán quitar las manos, la boca y los ojos, pero nuestra capacidad de crear historias, de pensar ideas y de generar conceptos, jamás será superada por algoritmos. Seguiremos creando ficciones, y convocando incondicionales de las marcas que promovemos. Nuestras ideas y nuestro cerebro creativo pondrán a las máquinas a trabajar a favor nuestro.

Por Jaime Atria – Ilustración Roberto del Real