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De la remotización de la vida a la vivificación de lo remoto

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El mes de abril fue liberada vía streaming la película Vivarium, uno de tantos estrenos de la temporada que tuvo que adaptarse a un contexto donde ya no se puede ir al cine debido al confinamiento por la pandemia, lo cual hace que la experiencia de ver esta película en particular, sea totalmente diferente a si hubiera sido estrenada bajo un contexto de normalidad. La película en cuestión trata de una joven pareja que queda atrapada en una pequeña casa suburbana de la que no pueden escapar, y se ven inmersos en un repentino aislamiento obligatorio total, reciben lo básico para sobrevivir a través de un misterioso delivery, y se vuelven esclavos de una rutina diaria enfocada en satisfacer sus necesidades básicas.

La película, sin destriparla a quien la quiera ver, se inspira fuertemente en antologías como The Twilight Zone y puede ser interpretada de diferentes maneras (originalmente era una reflexión a la burbuja inmobiliaria de Irlanda en el 2008), pero hoy en día es inevitable mirarla sin asociarla a la pandemia, el confinamiento social, la cuarentena y la remotización forzada que está viviendo la sociedad.

La palabra remotización, es un barbarismo, una derivación de un sustantivo de uso común, obviamente viene de la transformación de remoto, que en el latín remotus, significaba alejar de la vista, remover, apartar. En el contexto moderno, la tecnología tiene la capacidad de remotizar, es decir de transformar lo lejano, en cercano, lo no presencial en presencial, lo invisible, en lo visible.

Resulta entonces importante destacar como el proceso de aislamiento que viven los protagonistas de Vivarium se caracteriza además por una falta de acceso a la tecnología, que transforma la remotización en una vivencia surreal que reduce al mínimo la experiencia humana.

La remotización es posiblemente una de las transformaciones culturales más importantes que van a perdurar más allá de la pandemia, y es importante que esta remotización venga acompañada de insights culturales que ayuden a cerrar la brecha tecnológica entre las personas y el mundo que las rodea, pues de lo contrario, se estaría incentivando a la creación de vivariums donde los humanos se verían cada vez más aislados y reducidos, en lugar de expandidos e hiperconectados.

De esta manera, en Visión Humana nos hemos comprometido a entender el fenómeno de la remotización, desde el punto de vista de las personas para generar insumos estratégicos que ayuden al diseño de experiencias y usos con valor agregado. En la actualidad consideramos que hay tres ámbitos esenciales y de prioridad para las personas en lo que a remotización se refiere, estos son: la educación, el trabajo y el consumo, los tres elementos que componen nuestro estudio Chile Remoto.

Chile Remoto es el Chile que se viene, y para anticiparse, es imprescindible entender que implica para los chilenos el trabajar, consumir y educarse desde el hogar, ahora epicentro de la experiencia humana, revalorizado como una especie de Hub desde el cual las personas se conectan con el exterior de manera más conveniente pero sin convertirse en ermitaños, puesto que el cambio cultural lo que busca es hacer más eficiente el uso del tiempo, permitiendo a las personas diversificar sus estilos de vida más allá de las rutinas diarias. La remotización de la vida hoy forzada, debe transformarse en una experiencia vivencial con foco en el factor humano.

Por Daniel Rodríguez / Director de Investigaciones y tendencias Visión Humana