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LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA IMAGEN

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Desde hace algún tiempo que nuestra  sociedad está viviendo una “democratización de la imagen”. La constante evolución y desarrollo de nuevas tecnologías para la captura de imágenes, ha facilitado que más personas se interesen en registrar los fenómenos que produce la luz. La magia de la fotografía ha vuelto a cautivarnos, las ansias por capturar el momento y la inmediatez con la que podemos apreciar nuestros resultados ha volcado a la masa a convertirse en los nuevos fotógrafos de esta era.

La incorporación de cámaras fotográficas de buena resolución en los smarthphones, la existencia de la “gran diosa” internet, la aparición de una gran cantidad de aplicaciones para la manipulación y edición de imágenes y, para cerrar el círculo, una creciente cantidad de portales en la web, como Facebook, Instagram, Snapchat, Flickr, Youtube, Vimeo, por mencionar algunos, donde puedes exhibir tus fotografías y videos a un público eventualmente determinado, pero que finalmente será accesible a todo el mundo.

Hemos sido seducidos por la magia de poder capturar el momento preciso que estamos observando. Y ya no sólo para retenerlo para posteridades como se hacía antaño, sino que ahora, como una herramienta que nos permite expresar nuestros cambiantes estados.

Nuestra propia personalidad y estado de ánimo, sintetizados en solo una imagen.

Hoy en día estamos constantemente registrando todo lo que vemos y hacemos, o indicando dónde estamos, lo cual utilizamos para comunicarnos, ya no solo a un receptor, si no que a toda una red de amistades y seguidores, muchos de los cuales están anhelantes de ver nuestras emocionales y certeras capturas fotográficas. La imagen lograda ahora, se vuelve en nuestra representación social. La forma de mostrar nuestra identidad a través de una fotografía  y en como  queremos ser vistos por nuestros pares, ya sea a través de las afamadas selfies, de una situación o del entorno que deleita nuestra mirada y espíritu en un determinado momento.  Todas ellas llenando el ciberespacio con imágenes fotográficas suplicantes y deseosas de mostrar a sus autores, a una cada vez más voyerista sociedad.

Nunca antes la imagen fotográfica había alcanzado tantos adeptos y ansiosos realizadores visuales.  Muchos de los cuales han encontrado en la fotografía una forma de expresión inmediata  y sencilla de comunicarse con sus pares a través de las redes sociales. Y ha sido esta facilidad con la que hoy en día se logra una imagen fotográfica y el ingente deseo de exposición, lo que ha llenado nuestro ciberespacio de gran cantidad de imágenes. Atractivas e interesantes algunas de ellas; pero si, una infinidad de fotografías carentes de estética y faltas del prolijo técnico, características que distinguían a los fotógrafos de antaño.  La desidia y rapidez con que se realizan estas capturas fotográficas, que sólo tienen el objetivo de transmitir inmediatamente nuestros delirantes estados emocionales para lograr la mayor cantidad de “likes” dentro del medio y nuestros seguidores, de tal forma que podamos alcanzar la cúspide dentro de este nuevo ranking social y contentarnos con el éxito por la notoriedad alcanzada.

Vemos como la fotografía ahora se enmarca más en un ámbito social y antropológico. Es más un medio, que el instrumento para expresar nuestros  sentimientos y estados de ánimo.

Estamos en presencia de un nuevo y masivo orden en la fotografía: los fotógrafos community.  Y aunque sigan apareciendo nuevos fotógrafos en la sociedad, no  debemos perder la esencia de en lo que consiste registrar una imagen.  El acto de contemplación y admiración por nuestro entorno.  La capacidad de percibir y sentir  lo observado y fundamentalmente, la destreza para lograr una imagen capaz de seducir a cualquier público por sobre nuestra vanidad.

Por: Cristian Navarro Ugarte

Director Estudio Navarro