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Las transmisiones de Streaming reemplazan a los grandes salones de conferencias y multiplican los auditorios

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Cuando los integrantes de Lordi cerraron la última jornada del Wacken World Wide desde un pequeño bar en el pueblo de Rovaniemi, en el círculo polar ártico, la escena bien pudo haber pertenecido a la serie “Star Trek”. Esto no sólo por los extraños atuendos de la banda metal finlandesa, sino porque tras su último acorde, habían tocado para la mayor audiencia frente a la cual se hubieran presentado… aunque nadie estuviera presente para responderles con un aplauso.

Desde 1990, el mayor festival de música metal del mundo, Wacken Open Air, había evolucionado hasta sumar más de 85.000 concurrentes durante su última edición en Alemania antes de que, como muchos otros eventos masivos, debiera suspenderse en 2020 debido a la pandemia de covid-19.

Sus organizadores decidieron entonces lanzarlo como un concierto online, con sus invitados tocando desde sus lugares de origen. Jamás habrían imaginado que el experimento se convertiría en la mayor transmisión streaming realizada hasta la fecha, con un público que superó los 11 millones de personas. Un 12.800% más de alcance que su versión presencial.

“La mayor ventaja de los eventos streaming es que, de forma instantánea, amplían tu posible audiencia a todo el mundo. Si tienes un PC, una tablet, un SmartTV o un simple teléfono móvil, como el 60% de la población mundial conectada a internet, entonces puedes estar ahí”, indica Gustavo Marín, Jefe de Desarrollo de BioBioChile.

Para el brazo online de Radio Bío Bío, el tema ya es conocido. A medida que numerosas empresas y organizaciones necesitaban difundir sus mensajes, recurrieron a su plataforma para llegar a usuarios que, de otro modo, nunca habrían podido viajar hasta un salón de eventos. Prueba de ello es que a inicios de este año, los congresos de FIIS Por el Clima y País Digital superaron los 130.000 y 100.000 usuarios conectados al mismo tiempo, respectivamente. 6,5 veces más que el público capaz de reunirse en la Quinta Vergara.

“Otro gran beneficio del streaming es la economía y simpleza para los organizadores. De costosos recintos o salones que además requieren una gran logística de atención a los asistentes, ahora se pueden realizar eventos por apenas una fracción del presupuesto. Esto pone los eventos masivos al alcance de todos, y con una audiencia potencial que, hasta hace algunos años, sólo podríamos haber soñado”, añade Natalia Bozzo, directora comercial de BioBioChile.

Una muestra del efecto que los streamings pueden tener en nuestro mundo actual fue el anuncio en vivo, a través de la plataforma de BioBioChile, de la decisión de la empresa Friosur de traspasar el 20% de su propiedad a sus propios trabajadores. La noticia tuvo repercusión nacional e internacional.

Pero los efectos de un streaming no se miden sólo en la cantidad de titulares obtenidos. Cada emisión registra estadísticas detalladas sobre cuántas personas se conectaron, desde qué lugares o países, con qué dispositivos, qué momentos fueron los más vistos o por cuánto tiempo atendieron, entre otros. De la misma forma, la tecnología permite que la comunicación sea en ambos sentidos. Un arsenal de herramientas complementarias permiten interactuar con la audiencia, canalizando desde votaciones en tiempo real y preguntas del público, hasta juegos y actividades donde pueden tomar parte múltiples participantes.

Eso sí, una buena puesta en escena no puede quedar en manos de cualquiera. En abril de este año, el puertorriqueño Marc Anthony sufrió un bochorno mundial luego de que su gran concierto online “1 Night Only” dejara a sus admiradores “colgados”, luego de que la empresa Livepass que iba a transmitirlo, calculara mal su capacidad y colapsara ante la gran cantidad de fanáticos que intentaron seguirlo.

Finalmente, el salsero decidió hacer un convenio con YouTube y ofrecerlo en forma gratuita.

Para evitar estos u otros inconvenientes, es necesaria una planificación adecuada de la transmisión, que considere las cámaras disponibles, la velocidad y calidad de la transmisión, y la cantidad de usuarios conectados a la vez que es capaz de sorportar, entre otros factores.

“La regla de oro al producir un evento online es acudir a empresas con experiencia. El streaming tiene ciertos requerimientos técnicos y audiovisuales que nunca deben dejarse al azar, por lo que trabajar con socios de conocimientos sólidos se vuelve imprescindible para evitar problemas de último minuto, y sólo ocuparse de disfrutar”, aconseja Marín.

Por los visto -literalmente- Arthur C. Clarke tenía razón: la tecnología se ha vuelto indistinguible de la magia, aunque ni el galardonado escritor de ciencia ficción pudiera prever que sus beneficios estarían tan al alcance de todos.