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Reducción de CO2: ¿están las empresas comprometidas?

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Desde el sector energético, vemos cómo Chile enfrenta una crisis de múltiples dimensiones: altos niveles de contaminación, elevados precios de la energía y una creciente incertidumbre en el abastecimiento debida a la sequía hídrica, entre otros. Dimensionar las consecuencias mientras transitamos la mayor crisis sanitaria mundial en décadas y una emergencia climática es abrumador, sin duda. Pero ¿cuál es el rol que cumplimos en este proceso?

Dado el escenario, nos vemos obligados a repensar y rediseñar nuestro sistema social y económico para encontrar un equilibrio que nos permita un desarrollo sostenible en el tiempo. Comprometerse solamente con la reducción de gases contaminantes, no debe quedar en una estrategia o un papel.  La inversión debe apuntar a nuevas tecnologías e infraestructuras, en electromovilidad, en paneles y sistemas de almacenamiento de energía solar y redes eléctricas actualizadas para distribuirlas en beneficio a todos.

Tenemos que incentivar alianzas entre quienes conformamos este ecosistema para promover energías limpias, eficientes y de menor precio y progresar hacia un sistema sostenible que proporcione energía asequible para la ciudadanía y con cero neto en emisiones de carbono. Como industria es imperativo avanzar no sólo en entregar la energía como commodity sino que ofrecer una propuesta de valor diferenciada, trabajando, por ejemplo, para impulsar y democratizar distintas soluciones para que así más compañías se puedan sumar a este desafío. Queriendo ser agentes de cambios positivos, estamos haciendo todos los esfuerzos para que la transición energética avance a paso firme, ¿estarán todas las empresas poniendo de su parte?

Por Carlos Álvarez / Socio fundador de Grupo IMELSA