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Te salió gente al camino

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Cuidado! Un adolescente te está pisando los talones!

En una época donde cada día hay más emprendedores, más marcas, y más adolescentes con muchas ganas de emprender y pocas ganas de trabajar en una empresa establecida, quienes se hayan acostumbrado a contratar personas de acuerdo a su currículum, experiencia o título universitario, pueden verse de un día para otro superados por influencers, tik tokers o instagramers que sin haber salido del colegio ya pueden hacer aquello que a ti te costó años aprender, fundar y construir.

Quizás un ejemplo gráfico de lo que estoy diciendo es Paloma Mami, quien con una sola canción se presentó en Lollapalooza quitándole audiencia a muchos grupos establecidos apoyados por grandes compañías discográficas y que a falta de repertorio tuvo que interpretar la misma canción una y otra vez.

Muchos de estos adolescentes construyen sus propias marcas utilizando las redes sociales para promover aquel producto que encontraron en Aliexpress, o etiquetan en China para convertirlo en marca propia: Ropa, zapatos, anteojos, relojes, artículos de cocina, decoración, y un sinnúmero de productos que les permiten generar recursos para no depender de otros ni trabajar marcando tarjeta.

O se hacen influencers a través de bailar, mostrar su cuerpo, cantar o brindar servicios on line vía Instagram o youtube, enseñando a cocinar, dando consejos tipo Paulo Coelho, haciendo clases de yoga o tutoriales de las cosas más diversas como reparar un celular, tocar guitarra, conocerte a ti mismo, y tantas otras actividades de interés para los propios jóvenes, que les permiten generar ingresos suficientes para sus aspiraciones, demasiado distantes de comprar casa, casarse, ahorrar, o crecer profesionalmente. Trabajar un tiempito, juntar algo de dinero, viajar y repetir este ciclo una y otra vez pareciera ser el mayor interés de las nuevas generaciones.

El asunto es que éstos jóvenes son los que mejor manejan hoy las inmensas posibilidades técnicas, creativas y sociales de los medios digitales y las diversas herramientas y aplicaciones que permiten llegar exitosamente a su propio grupo objetivo o a los grupos objetivos que tú con tu agencia o emprendimiento quisieras alcanzar. No está lejos el día en que más que profesionales necesitaremos jóvenes sin profesión, pero con las habilidades para manejar eficientemente los medios digitales, las plataformas más novedosas y las redes sociales que posiblemente tú también manejas pero seguramente con menos habilidad.

En su libro “Sálvese quién pueda”, Andrés Oppenheimer vaticina que muy pronto las grandes instituciones educacionales en vez de enseñar profesiones tendrán que enseñar habilidades. Y asegura que el 50% de las profesiones actuales van a desaparecer.

¿Estará la publicidad dentro de esas profesiones? Quiero pensar que no. Pienso que si nos adelantamos al Ministerio de Educación, y nos ponemos en alerta intentando ir a la misma velocidad de los grandes avances que cada día dejan obsoletas muchas de nuestras capacidades, si alentamos en esos jóvenes el desarrollo de su pensamiento estratégico y creativo. Si comenzamos nosotros también a aprender de ellos. Si en vez de intentar alejarlos de sus smartphones comenzamos a hacer de éstos un recurso que juegue a favor de nosotros y de nuestros objetivos educacionales y comunicacionales. Si los invitamos a unirse a nosotros ofreciéndoles mejores posibilidades laborales y económicas, donde más que las horas asistidas al trabajo valoremos el uso eficiente de esas horas, seguramente pertenecer y crecer en tu empresa será una zanahoria lo suficientemente sabrosa como para sentirse parte de tu equipo.

Quizás hoy ellos no nos necesitan, pero nosotros cada día más los necesitaremos a ellos.

Mira hacia atrás, uno de ellos te está respirando en la oreja.

Por Jaime Atria / Ilustración Roberto del Real