Entrevista a Anderson Hiroito, el brasileño que lidera el marketing de Smart Fit

A un año de su llegada, Anderson Hiroito lidera la estrategia de branding de la cadena de gimnasios más grande de Latinoamérica, que hoy vive un momento de fuerte crecimiento en Chile y el mundo.

Llegar a un país nuevo, sin dominar el idioma y con un desafío profesional importante: así comenzó la historia del Marketing Manager de Smart Fit, Anderson Hiroito, en Chile. Invitado desde Brasil para liderar el área de marketing, esta cadena de gimnasios vive uno de sus momentos más ambiciosos, con un plan de expansión que hoy suma 99 sedes en todo Chile.

Desde Santiago, el gerente impulsa una estrategia que busca consolidar la marca y conectar con distintas comunidades a través de acciones estratégicas, como la reciente alianza con los clubes de fútbol más grandes del país -Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica-. Además, fue invitado como jurado a los prestigiosos premios Effie 2025.

Hoy, ya adaptado en el país ¿cómo describirías el momento que vive Smart Fit en Chile?

Estamos en un momento de fuerte expansión, no solo en Chile sino en toda Latinoamérica. Además del crecimiento en número de sedes, estamos desarrollando nuevas estrategias de comunicación y branding, algo que antes no se trabajaba tan intensamente. Es un momento de expansión y también de conexión con nuestros alumnos.

Entonces no había muchas acciones de marketing en Smart Fit Chile antes de tu llegada. ¿Cómo empezó este nuevo enfoque?

Eso empezó con un diagnóstico. Cuando llegué a Chile, mi primer trabajo fue entender bien el mercado, cómo se posicionaba la marca y cómo nos percibían tanto los clientes como otras empresas con las que podríamos generar alianzas. En ese deep dive detectamos que, a pesar de ser el gimnasio más grande de Latinoamérica, el número uno en Chile y el tercero en el mundo, muchas personas no nos conocían. Incluso grandes marcas pensaban que éramos un gimnasio de barrio. Ahí vimos la necesidad de trabajar el branding, no solo hacia el cliente final, sino también hacia el mundo corporativo, para que nos reconozcan como una marca grande y en expansión.

En varias ocasiones han dicho que Smart Fit es líder en “fitness accesible”. ¿A qué se refieren?

Sabemos que en Chile existen brechas sociales importantes. Para nosotros, ser accesibles no es solo tener precios competitivos, sino también ofrecer equipamiento, infraestructura y atención de alta calidad en todas nuestras sedes, estén donde estén. Trabajamos con una estandarización muy rigurosa: el mismo precio para nuestro Plan Black en todo el país, los mismos equipos, la misma arquitectura, la misma calidad. Así, todos pueden vivir la misma experiencia, sin importar su ubicación o poder adquisitivo.

En su estrategia mencionan el concepto de “grandeza”. ¿Qué significa para ustedes?

La grandeza no es solo ganar algo o ser el mejor. Puede ser levantarte temprano para entrenar, volver al deporte después de un tiempo o enfrentar cualquier desafío personal. Es algo muy propio de cada uno. El concepto nació de una campaña que hicimos con los clubes de fútbol más grandes de Chile, buscando conectar con esa pasión que el deporte genera y que mueve a millones de personas.

Esa campaña con clubes de fútbol los conecta con un público masivo, pero también hablan de experiencias personalizadas. ¿Cómo equilibran ambas cosas?

La masividad nos permite democratizar el acceso, pero usamos análisis de datos para personalizar la experiencia. Revisamos comportamientos, horarios de asistencia, preferencias… y con eso diseñamos acciones que permitan que cada persona tenga una experiencia adaptada a su realidad, dentro de una comunidad grande.

En su estrategia también hablan de llegar a comunidades diversas: deportistas extremos, artistas urbanos o personas que vuelven al gimnasio después de un tiempo. ¿Cómo se logra eso?

Cada persona llega con su propia historia, su realidad, sus motivaciones y desafíos. Analizamos datos internos y externos para entender a cada público y poder hablarles de manera personalizada. Con los artistas urbanos, por ejemplo, nos conectamos desde su identidad cultural; con quienes vuelven después de años, desde la motivación y el bienestar. Dentro del gimnasio, todas esas realidades se encuentran y conviven bajo un mismo objetivo: mejorar la salud física y mental.